martes, 4 de septiembre de 2012
LA TRISTE ALEGRÍA DE DOMINICO IVANOVICH
domingo, 26 de agosto de 2012
CULPABLE
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| Ilustración a cargo de Cleonique Hilsaca |
Yo no lo maté, Dios lo sabe, aunque me hubiera gustado. Pudo haber sido a las siete que lo encontraron tirado frente a la casa. Pudo haber sido a las siete o a las ocho, pero la hora no importa. Es cierto que teníamos problemas, como todo padre e hijo y también es cierto que a veces me imaginaba como se ponía de rojo cuando le apretaba el cuello y como trataba de decirme algo, mientras yo le apretaba con más fuerza para no sentir como sus palabras trituraban mis tímpanos como afiladas tenazas. Pero cuando lo encontraron yo estaba dormido, soñando que estaba a la orilla de una playa y que era de noche y que formaba estrellas en la arena húmeda.
Me echan la culpa, como siempre a mí, como si le hubieran preguntado al cadáver de mi padre – Señor ¿A quien desea que culpemos?- Y entonces su voz asfixiada dejaría escuchar mi nombre.
Me juzgan, y lo sé porque hay manchas de sangre en mis manos, porque llevo el pecho lleno de su pestilente sangre. Padre, no podría decirles que esta vez su hijo no tiene la culpa y que me dejen dormir ¡carajo! Para que tal vez vuelva a esa playa a formar estrellas en la arena y así olvidar que mi cielo esta vacío.
Les voy a contar, sí, nada más para testimonio de mi inocencia, para que no me culpen de derramar esa sangre impura, esa sangre que me da nauseas.
Yo venía borracho, tanto, que venía agarrado de las paredes para no caer como siempre, para no quedar tirado como un perro frente a la casa y buscaba llegar porque necesitaba el consuelo de mi cuarto, el consuelo de mi espacio. Y lo miré ahí, discutiendo con no sé quién, discutiendo no se qué cosa. Y después vino el silencio, si, silencio que nos canta para arrullarnos y dejarnos dormir en paz. Pero de pronto se quejó, lo recuerdo un poco, así como se recuerdan los sueños de la infancia. Me acerqué y le dije que no se quejara y que se fuera a dormir. Esa vez mi padre me abrazó fuertemente, tal vez lo hizo, porque me miró pequeño, como cuando todavía cabía en sus brazos. Luego me dijo que lo llevara a no sé donde, tampoco lo recuerdo, pero le respondí que tenía mucho sueño y lo mejor que él podía hacer era ir a dormir, como yo también lo haría. Al soltarme me di la vuelta y tropecé con un puñal rojo, por su color lo recuerdo, y lo recogí para ponerlo sobre la mesa y luego me fui a dormir.
Hoy me están juzgando por asesino y yo no fui quien lo mató, Dios lo sabe, aunque me hubiera gustado. Y ese cuerpo tendido, callado como lo desconocido, hace lo que hubiera hecho si estuviera vivo, echarme la culpa a mí, aunque yo no la tenga.
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domingo, 12 de agosto de 2012
SIN IMPORTANCIA ALGUNA
"Ludwing Varela conoce su oficio. Y esa no es ninguna novedad para quienes disfrutamos de su obra, sin embargo, en Autobiografía de un hombre sin importancia demuestra algo más: ha vivido lo suficiente como para retratar a quienes nos hundimos entre calles, a esos hombres y mujeres sin importancia alguna que dejamos algo de nosotros en cada paso.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
EL FUTURO ES LA SOMBRA DEL PRESENTE
–Métela dentro de las revistas que dan gratis, así no notarán que la llevas.
–No, aquí hay cámaras, mejor dejémosla, y otro día, si el destino quiere, será nuestra.
Resignados, volvimos a ver las pinturas y fotografías de la revista, y el artículo de ocho páginas del poeta de Orihuela, al que mataron quizá por ser el mejor y el más noble de su generación.
–Vamos afuera. –dijo, enseñándome un cigarrillo. Lo seguí y después de darle la primera aspiración -le dije:
– Esa mierda me la llevo hoy, los guardias son unos pendejos, ni siquiera van a sospecharlo.
– Vos sabrás, si te agarran no te dejarán entrar de nuevo.
–Si me agarran, les digo que pensé que venía en el paquete de revistas gratis.
-No son pendejos
– Si no son pendejos esta revista hoy se queda aquí.
Entramos y comenzó nuestra plática sobre el premio de Poesía que se daría dentro de unos días.
-Voy a comprar veinte cajas de Imperial, o mejor veinticinco, cinco de Salva vida y cinco de Port Royal. cuatro botellas de Jack Daniel´s, ocho de Flor de caña, cinco de brandy, cinco de Absolut, siete de Coñag, tres de Cointreaue, y un Don perignon. Vamos a celebrar pendejos, porque son cinco mil dólares los que me darán.
Se sonrieron, dibujando con su rostro una ironía como cuando uno desvaría, y sí que desvariaba, sin duda. Me imaginé, en fracciones de segundo, todo lo que haría con ese dinero, los litros de alcohol, las prostitutas, los libros, mi cámara profesional. Mi viaje por la Habana…
-Señor ¿Es suya esa foto?
-Sí, la tomé en mis vacaciones,
-Hermosas mujeres, buen contraste de luz, un encuadre implacable…
-Son mujeres del prostíbulo que renté para mí solo, por una semana completa, en la Habana. Es que me gané un premio, imagínese usted, y hay que aprovechar.
-Esta fotografía es realmente asombrosa, se nota que es usted un gran fotógrafo
-Gracias, pero se equivoca, es la cámara, ella sola hace el trabajo, yo solo disparo y la fotografía parece que tomara vida propia. Si quiere pruebe. Miré ese pobre perro muerto
- Lo veo
-Acérquese y tómele la foto y verá usted…
Cuando regresa y mirá, es un hermoso san Bernardo, con un barrilito lleno de ginebra, sin duda alguna, un hermoso perro. -Ve lo que le digo, es la cámara.
Mis amigos se levantan de la mesa, yo me levanto del sueño de la Habana y de la cámara, me siguen viendo con la sonrisa esa. También sonrío, también se reírme de mi mismo.
Salimos rumbo al Centro, queríamos pasar dejando a María por el punto de taxis. Era una tarde tranquila, hasta los carros sonaban menos, la gente se miraba más amable, el humo no dañaba nuestros pulmones, el viento se hacía sentir como una caricia que excitaba nuestras ganas de vivir. Uno sabe que al caminar por el Centro hay muchos bares, y cada vez que pasábamos por uno, Darwin me miraba y yo miraba a María, y fue así unas tres o cuatro veces hasta que él le dijo:
-María, me voy a quedar con Lud en Paradiso
-Está bien, yo te hablo cuando llegue y el viernes que regrese te veo.
-Dale… me hablás.
Nos despedimos de ella, y cruzamos la calle para entrar a Turicentro, Paradiso era muy caro para nuestros bajísimos ingresos. Nos sentimos tranquilos, más relajados, como si el lugar sirviese para dejar ahí las pesadas cargas que traíamos desde que nacimos.
-Dos “kawamas”
Y trajeron las dos hermosas botellas, que día tras día eran consumidas en nuestras sedientas y alcohólicas mandíbulas, en nuestras sedientas ganas de perder la razón.
Darwin tomó la cerveza con mucha rapidez, como si participara en una maratón de cervezas
-Pero qué sed viejo. Tomás como que fuera la última cerveza.
-¿Qué hace la gente todo el día Lud? ¿No se levanta todos los días para perder el tiempo? A mi no me gusta perder el tiempo, y si lo he perdido espero que ya no sea así.
Pidió otras dos, y tomó la suya con la misma velocidad. Yo todavía tenía la mitad, no podía acelerar el ritmo porque no tenía dinero para comprar otra.
-¿Cómo te fue en Nicaragua? –Le pregunté
-Muy bien, demasiado bien. Aprendí muchas cosas, pero entre estas una importante
-¿Y cuál fue?
-Primero contéstame algo ¿vos, por qué hacés arte
-Yo ¿Por qué hago arte? mmm…
-Contestáme, decime lo que pensás
-Bueno, hago arte porque soy artista. También porque me gusta. Creo que es la mejor forma de expresar mi punto de vista.
-Mierdas, puras mierdas… La mayoría hace arte por arrogancia, para ser conocidos, otros para ganar buena plata, y hay un montón de pendejos que no son artistas, pero se hacen llamar artistas para que no los miren como a alguien común. Muchos niños ricos que pueden pagarse cursos y cursos donde un diploma te dice que sos artista de tal mierda o de otra. Todo es pura mierda. Todo es por vanidad.
Me quedé callado. Él siguió con su discurso aniquilador en contra de la arrogancia y de la vanidad de los artistas y de la gran cantidad que no lo eran; pero que se hacen pasar por tales. Olvidó la cerveza por mucho tiempo, me dio una lista de artistas que si lo eran y otra que no. Me habló de obras que se presentaban en Europa y de obras que se presentaban en el MIN aplastó a la mayoría de artistas del país, a las obras del MIN, y comentó que lo mejor de estas era el coctel que se daba en ellas. Yo le daba la razón, él hablaba con mucha veracidad. Luego habló de su trabajo, de los muchos planes para el futuro, del cerro “Zipitero” de la tipa que creyó que él actuaba como un personaje de Chesterton, de lo bueno que sería si Schopenhauer estuviera vivo, para golpear a esta generación haciéndoles ver su estupidez y su ignorancia. Guardó silencio. Yo todavía permanecía callado. El silencio se prolongó. Nos miramos por unos segundos, tal vez los suficientes para razonar un poco, para razonar que nuestras cervezas estaban calentándose y que no podíamos seguir perdiendo tiempo. Las agarramos y las tomamos de un trago. Pidió dos más. Rompí el silencio y le dije;
-¿Sabés por qué hago arte? ¿Querés saber por qué putas hago arte? Lo hago por necesidad maje. Así como tengo necesidad de comer, de dormir, de coger, de cagar, así tengo necesidad de hacer arte, por una puta necesidad.
Una sonrisa se marcó en su rostro, me miró con la alegría con que se ve a alguien querido que no hemos visto en mucho tiempo.
-Esa es la respuesta que quería escuchar, esa es la repuesta…
Repetía con su sonrisa de hombre complacido
Todavía teníamos dos Kawamas, las tomamos y le dije que comprara otras. Ya no tenía dinero, pero no me quejaba, ya que el hecho de que me invitara era un suceso muy raro, cosas de esas que pasan cada cuantos años. Entonces abrí mi bolso, busqué entre los libros y una hermosa revista blanca salió de él, como por arte de magia.
-Sos un hijo de puta – Me dijo.
-Ves que los guardias son unos pendejos
Miramos de nuevo las fotos, las pinturas, el retrato de Miguel Hernández, y quedamos en que luego que yo la leyera él la leería. Pero nuestras cervezas terminaron y ya no teníamos dinero. Vendí la revista y nos tomamos dos más. Esa noche nos despedimos un poco ebrios
-Nos vemos mañana “compañebrio”
-Dale pues, buena onda haberte visto, gracias por las cervezas
-No le parés
Cada quien tomó su camino. La noche era inmensa y las estrellas invitaban a soñar con futuros brillantes. El clima no había cambiado, la brisa siempre incitaba los sentidos a vivir plenamente. El viento me susurraba al oído palabras de esperanza. Recordé los planes que Darwin me había contado para su futuro y lo miré como un gran artista, uno de esos verdaderamente grandes, de esos que no hacen arte por vanidad, de esos que no se vuelven arrogantes. Él no se volvería un pendejo arrogante. Él es sin duda de esos artistas que la humanidad necesita, de esos que solo pocas veces aparecen por estos lares. Llegué a mi casa y pensando en los planes del día siguiente. Caí con un sueño profundo.
Estaba profundamente dormido, por la mañana el teléfono me despertó de repente
Hola-
Respondí un poco atontado. Soñaba con la Habana, yo caminaba por esas calles, tomando las mejores fotos que se han tomado de esa ciudad y repentinamente un carro me atropelló por no fijarme donde estaba parado. Me levanté, no estaba herido, era un milagro, ¡pero mi cámara!… mi cámara estaba rota.
-Lud
-Sí, decime
-Lud… Mirá…
-¿Qué pasó Celia? Decime
-Lud… Darwin tuvo un accidente
-¿y?
-… Darwin esta muerto.
(Primer capitulo de la novela "Autobiografía de un hombre sin importancia" que pronto estará disponible en las librerías más importantes del país)
sábado, 30 de julio de 2011
El ateo que era Dios
A Jorge Martinez
Jorge se levantó y su sueño era peor del que tenía antes de acostarse, pero las obligaciones le obligaban a dejar su cama para trabajar. Al salir, siempre pensaba en la inexistencia de la existencia, en el todo de la nada y en el supuesto ser superior que debatía sus puntos de vista.
Entró a la pequeña biblioteca donde trabajaba y tomó unos cuantos libros. Uno de Platón, uno de Spinoza y otro de Bretón. Pasaba su mirada sobre las líneas sin mucha atención, porque no se concentraba al meditar los siguiente; - el humano cree sin fundamentos, cuando los hay, estos no son muy validos, cuando tienen validez, no todos los creen… en fin, el humano es un idiota en busca del infinito, cuando puede encontrar muchas cosas finitas sin pensar tanto- siguió hojeando los libros, cuando de pronto al ver uno de los estantes, le llamó la atención uno de cuentos que nunca había mirado, y así como hechizado, lo cogió y lo abrió al azar. Era la pagina 117 y había un cuento titulado “la revelación del tiempo”. Jorge lo abrió y leyó lo siguiente;
-había un dios, que se propuso crear un mundo lleno de humanos .Los creó con un poco de raciocinio, con gustos distintos, con voces distintas y diferentes miradas. Pero al verlos andar, se dio cuenta de que cometió un grave error. No les susurró al oído cual era su razón de ser, ni de donde venían, ni para donde iban. Los miraba divagar, pelear por sus puntos de vista y hasta matarse por ellos. Entonces el dios se dijo que como castigo a su error, se haría hombre y andaría caminando como todos, sin saber quien era, sin saber adonde ir, sin saber nada. Pero antes dejó escrito un libro, libro que contenía un solo cuento y el libro estaría tirado en alguna parte del mundo y el azar le haría leerlo cuando hubiera terminado su castigo. Después de leer el libro, el dios despertaría al dormir y se daría cuenta de la revelación del tiempo- Jorge siguió leyendo y el cuento terminó así… -lector… fíjate bien si hay mas cuentos antes de cerrar el libro, pues este cuento debe ser uno, como dios, y con un solo lector-
Jorge no quiso mirar las páginas anteriores y posteriores, porque le pareció absurdo creer en algo como eso. Era intolerable que un escritor creyera que sus lectores tendrían tanta imaginación como para crear algo tan ridículo. Pero ¿Qué perdía al mirar las otras paginas del libro? Le dio vuelta al la siguiente pagina… nada, busco al principio del libro… y nada ¡esto si que era una broma muy tonta de parte de cualquiera! ¿Hacerle creer a alguien semejante estupidez? Jorge se enojó, y tiró el libro a la basura. Luego de llegar a su casa y al caer la noche, le sobrevino un sueño muy pesado, se acostó, pero antes de cerrar sus ojos recordó una pequeña parte del cuento que decía “y dios despertaría al dormir”. Y así fue, cuando cerró sus ojos, los abrió para siempre... Y Comenzó a reír a carcajadas, al recordar que fue tan ateo, que no creyó ni en el mismo cuento que había hecho, pues lo había tachado de tonto, aunque ese cuento le dio la razón de nuevo.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Sobre una opaca aclaración pública
Manuel Martínez (al presidente de nuestra asociación)
Me dirijo por este medio al Señor Luis David Reyes, actual presidente de la carrera de Letras:
1- Sí, cometimos un error con lo del Doctor Leyva, y mañana publicaremos una aclaración pública como es debido en tales casos.
2- Cabe preguntarse, si es tan democrático ¿Por qué quitó la opción de comentarios del perfil de Facebook la carrera?
3- ¿Por qué menciona una reunión con la junta, si la misma junta nos acaba de confirmar que no han tenido tal reunión ni han determinado nada.? Esa decisión sólo la tomó usted sin tomarlos en cuenta.
4- Para que lo sepa, sólo un miembro de la junta (Lázaro) no firmó el pronunciamiento en su contra.
Paola aguilar (luis david)
Luis David dice haber discutido la expulsión de Ludwig Varela con la junta, en primer lugar nunca lo hizo fue el quien lo decidió sin consultar a nadie, Luis son un simple representante de la carrera y no debe tomar atribuciones que no te pertenecen, como tampoco crear una nuevo perfil de la carrera donde tenes bloqueados a otros integrantes de la carrera, el cual usas exclusivamente para hacerte publicidad. Y si decís que la junta tratamos de resolver ese problema con armonía pues mentis, ni siquiera nos reunimos, pensaste solucionar el problema con una votación por un grupo que creaste de la junta; en el que ni rony ni yo votamos, y si tenias alguna duda nosotros apoyamos ese pronunciado en contra de vos, por abusar de tu cargo, el único miembro que no ha firmado es Lazaro.
Y si antes te pedíamos una disculpa publica; ahora te exigimos la renuncia de tu cargo como presidente.
Miguel Acosta (@Carrera de Letras o, mejor dicho, a Luis David Reyes)
1. Me parece estúpido e insensato que utilicés el nombre de la carrera de letras para pronunciar tus comentarios infantiles.
2. El doctor Leyva nos aclaró el mal entendido sobre lo dicho en el pronunciamiento, por eso en él se agregó una fe de errata.
3. El pronunciamiento se escribió basándose en tu actitud arbitraria y absolutista, pues, a mi pensar particular, un estudiante de humanidades no puede tomar atribuciones para impedir la libre expresión.
4. Dejá de usar el nombre de la Carrera de Letras para justificar tus propósitos personales. La Carrera de letras (UNAH)somos todos, el presidente es un instrumento representativo.
5. A pesar de tus afirmaciones sobre democracia, sé y sabemos que en ningún momento consultaste a los integrantes de la asociación para expulsar Ludwing Varela del Blog.
6. Si la Carrera de letras es de todos, ¿por qué impedís que se comente cualquier publicación?
7. El pronunciamiento que considerás esteril, fue escrito en defensa de los intereses de los egresados de la licenciatura, así como los alumnos que, algún día, egresaremos.
8. Sin más, públicamente, muestro mi repudio ante tu actitud infantil. No sos todos los estudiantes de Letras, por lo tanto, no tomés tantas atribuciones.
PD: El pronunciamiento o (listado) del cual hemos recolectado firmas no fue escrito por mi persona, pero lo apoyo desde la primera hasta la ultima letra. Dejo esto claro para que los alumnos sepan la verdad, y para que observen los ataques sin argumentos de ese tipo, ya que sigue pensando que los lectores son unos tontos que creen todo lo que leen.
04.05.2011 02:24 am
miércoles, 27 de abril de 2011
Una ovejita, dos ovejitas, tres ovejitas...
miércoles, 6 de abril de 2011
El espejo comparado (Rasgos de la posesía de V .Huidobro en la de segisfredo infante)
CANTO VII
Al aia aia
ia ia ia aia ui
Tralalí
Lali lalá
Aruaru
urulario
Lalilá
Rimbibolam lam lam
Uiaya zollonario
lalilá
Monlutrella monluztrella
lalolú
Montresol y mandotrina
Ai ai
Montesur en lasurido
Montesol
Lusponsedo solinario
Aururaro ulisamento lalilá
Ylarca murllonía
Hormajauma marijauda
Mitradente
Mitrapausa
Mitralonga
Matrisola
matriola
Olamina olasica lalilá
Isonauta
Olandera uruaro
Ia ia campanuso compasedo
Tralalá
Aí ai mareciente y eternauta
Redontella tallerendo lucenario
Ia ia
Laribamba
Larimbambamplanerella
Laribambamositerella
Leiramombaririlanla
lirilam
martes, 3 de agosto de 2010
Del camino de la ilusión a la realidad

¿Descansar en las nubes? No.
Descansar en las nubes es pura ilusión
, pues quien cree descansar en ellas,
esta cayendo sin auxilio alguno.
Hay ciertos momentos, muchos podríamos decirlo, en los que ciertos detalles, pequeños la mayor de las veces, nos parecen envueltos con un cierto toque mágico o de misticismo. Por ejemplo, que solo a eso vengo, a dar un pequeño ejemplo, hace dos días me encontraba en la casa de una vieja amiga, mirábamos una película, buena por cierto, pero de la cual vamos a hacer silencio a su nombre para que no tengamos problemas con lo de los gustos, porque el que yo piense que sea buena, no es para que a ustedes les parezca los mismo. Estaba entregado a las imágenes de la pantalla, cuando de repente sentí algo que se pego a mí con una intensidad asombrosa… era su gato. Se me pegaba tanto que parecía querer quedarse conmigo, estar subido en mis piernas llenándome de pelos, y querer hacer su concierto de dulces maullos para mí. Olvide la película, una fuerza interna, por no decir algo personal me hizo amar a ese gato mágicamente. Cerré mis ojos y al acariciarlo maullaba lleno de felicidad y se movía por sobre mi, como si yo fuera algo de lo que nunca se había separado. Yo también quería quedarme con el gato, tenerlo siempre conmigo, alimentarlo y hasta pensé en hacerlo feliz ¿Quien puede hacer feliz a un gato y mirarlo sonreír como al gato de Cheshire? Y en estas fantasías estaba cuando de repente Me había perdido, estaba ya no ahí, si no en un mundo de gatos, donde la vida, sin duda alguna era más fácil, era de ir y venir, quedarse quieto si uno quería y poder hacer desordenes inmensos sin recibir más que una pequeña reprenda verbal. ¡Que buena es la vida de los gatos! Y ya no escuchaba mis pensamientos iguales, escuchaba mi voz como un maúllo y entonces hasta comencé a dejar de entenderme. Ya nada era igual, todo era felinamente bueno. Y en eso estaban mis fantasías, hasta que una gota de sangre que salía por uno de mis dedos me llevo de vuelta a la realidad. Fue el gato, el gato que se pegaba alegre y confiadamente, me clavo uno de sus pequeños y punzantes colmillos. Al sacarme tan bruscamente de mi ensueño, no le hice nada, y luego intento morderme muchas veces, lo hacía como si fuera un perro, ya no podía distinguirlo, porque como ya no maullaba, me entraba la duda de si al gato era un perro o el perro era un gato. Hoy que miro el suceso como algo mágico para mi psiquis, me pregunto ¿cuanto puede influenciar una mascota a su dueño? Bueno, eso ahora lo pongo en duda. Y ustedes ¿Piensan que deseo enseñarles algo con esto? No. Porque nadie puede aprender de caricias, hasta que termina con los dedos ensangrentados.
03.09.10
viernes, 14 de mayo de 2010
La picada del alacrán
Hoy me levante más temprano de lo normal. Fue porque ayer me acosté casi a las nueve y minutos de la noche, tenía tres días seguidos de desvelo. Me levante a leer a Hesse y me entraba una pequeña risa sarcástica de ver como su lobo estepario era dominado por el hombre común y corriente. Como lo vulgar de la vida podía definitivamente hacerle la vida más llevadera a un intelectual infectado de tanto conocimiento y por ende de problemas. Luego Deje a Hesse y continué leyendo los magníficos cuentos del sucio de La Habana, hasta que mi madre se me acercó con una pregunta en el rostro y dejo que esta bajara hasta su boca y pregunto:
-¿Vos agarraste un dinero que había ayer en la mesa? ¿Verdad que vos fuiste? Eso dinero no era tuyo
Yo no se porque las personas tienden a preguntar si ellos ya tienen una supuesta y real respuesta que definitivamente no es la misma que les daría la persona interrogada.
Le dije tranquilamente que yo tenía dinero, que no necesitaba más y que más bien ayer le devolví a mi padre el dinero que me había dado para que me cortara el pelo, obviamente no me lo corte.
Me fastidiaba que me trataran como un ladronzuelo, yo un escritor que solo me dedicaba a disfrutar de las aventuras que habían en mi camino sin joder a nadie ni que me jodieran, era así o no era nada. Me disgustaba que me dijeran que había robado, no porque nunca lo hubiera hecho, valga que lo había hecho infinidad de veces, si no porque esa vez mi mano estaba siendo injuriada cuando estaba en rehabilitación.
Mi padre bajo las gradas. Le pregunte por el dinero que se había perdido. Me contesto que nada se había perdido. Comprendí que mi viejo no sabía nada del dinero que yo supuestamente había robado. Ella le dijo que nada se había perdido, que no sabía de lo que yo estaba hablando. Me pare, recordé que ayer había fumado mucho y me agarre la cabeza pensando que ya estaba quedando loco, pensé que ya me había picado el alacrán. Que ya estaba en niveles de alucinación por meterme tanta basura. Pero no, después que mi padre subió las gradas mi madre me dio una reprimenda verbal porque yo no tenía que haber dicho nada. Entonces me alegre porque la locura no me había alcanzado, si era cierto que el dinero se había perdido, me alegre mas al imaginarme que lo encontraría y como estaba perdido no tendría que devolverlo y me alegraba mas saber que podía seguir fumando y no pensar en que tenía que dejarlo por mis supuestas alucinaciones.
martes, 11 de mayo de 2010
TRATADO DE MI MISMO (hecho un dìa que nunca tuvo que haber venido)

Termino de leer a Hesse, sus palabras frías han calado en mi ser profunda y sosegadamente. En vez de hacerme sentir algún sentimiento me ha llevado al otro lado, al no sentir nada por nadie, como ya hace días lo he notado (por lo menos nada sublime) y parece que mi camino se me presenta desértico con un cielo encantador, un cielo de ensueño al cual aspira mi alma. Hay cosas difíciles de soportar, yo he tenido en mi camino ciertas figuras que me han espantado de tal manera que han hecho que cierre mis ojos a lo poco de humano y de calido que pueda quedar. Entonces ahí me veo, profundamente, el lobo que detesta todo lo superfluo, todo encantamiento fugaz que solo deja el amargo sabor de lo que un día fue bueno. En tanto estoy yo, fuera de la criatura feroz que desprecia lo efímero de la vida. Estoy yo parado como a la espera de una aventura, por vulgar y fugaz que sea, una aventura que aleje el sabor de la monotonía que nos envuelve en su manto de desaliento. Luego, que disfruto de ese sabor que ya no recuerdo, vienen de nuevo el lobo y con sus fauces llenas de odio me reprocha mi vulgar servilismo, me muerde el lodo que llevo tras haber dado los pasos en la tierra de la cotidianidad y entonces me veo y sucio no solo de los zapatos si no de todos lados, recuerdo que estoy así por haberme lanzado al pozo de desperdicios que tenía una apariencia de cristales relucientes. Entonces me veo solo, y ya no espero la sonrisa de mis amigos, ya no espero la caricia de mi querida y ya no espero nada si no estar solo, aullando de dolor y de desprecio ante todo el artificio que atrapa al hombre que soy. Luego de meditar en mi mismo, en el vacío que llevo en los pasos, en las sombras que se me están escapando, creo en el lobo, creo que es el único que busca mi bien, mi lobo es distinto, en cambio al de Hesse, es mi humano el que me lleva a la ruina y mi lobo a la hermosa naturaleza. Si tengo que despeñar a alguien sería al hombre, se que si sigo a mi salvaje animal, que espera las cosas que nunca se miran, sería verdaderamente feliz.
jueves, 22 de abril de 2010
One cigarrete please

A Cindy Vega
A veces, los hombres dan todo lo que tienen para cambiar las cosas un poco,
sin saber que dando lo mínimo pueden cambiar lo más.
Le Bruyere
Todos en el apartamento disfrutábamos de una tranquilidad de esas que solo se pueden tener cuando se sabe que la botellas de vino y los cigarros son suficientes como para no salir en toda lo noche por ellos.
Sofía hablaba sobre la vez que su novio después de consumir LSD en sus vacaciones de invierno, la miro como un frondoso árbol y sin pensarlo, saco su hacha para poder hacer con ella pequeños pedazos de leña, para que así los dos no pasaran frío. Todos reían y Raúl se apenaba y cariñosamente decía – Es que la quiero tanto que quería calentarla bien- Todo era de un clima perfecto y el ambiente prometía que la futura velada seria perfecta. Ese día habíamos decidido no usar nada ilegal para no pasar por más experiencias como la que Sofía nos había contado, así que nos abastecimos con suficiente vino y cigarros. Pero de pronto llego una linda chica que al pasar la puerta de la cocina, que era donde nosotros nos encontrábamos nos miro y tras una mirada radiográfica nos dijo dulcemente “one cigarrete please” y de pronto abrí uno de los más de 20 paquetes grandes que teníamos para esa noche. Pero lo que paso luego fue increíble, la chica de mirada apagada sorbía su cigarrillo de manera tan rápida que parecía que después del último sorbo saldría corriendo a toda prisa, pero en vez de irse me miraba con una sonrisa encantadora y de pronto se acercaba con su “one cigarrte please” con la frecuencia que las olas se acercan a la playa. Mientras tanto yo la miraba fijamente como quien espera una recompensa después de ser su proveedor de cigarros. La noche seguía su rumbo, el clima un poco frío hacia que el vino se derramara en las copas con mas prontitud que en una fiesta que se da en verano, -no hay nada mejor para combatir el frío que unas cuantas botellas de vino- les repetía, mientras levantaba la copa por la salud de todos. Después de dos horas que la pequeña joven entrara a nuestra fiesta, ya se había consumido 60 cigarros, ya que eran dos cigarros por minuto mas los cigarros que 6 personas mas tomábamos a un ritmo que entre todos no alcanzaríamos a la tipa. A parte de eso, mirábamos que el vino se iba rápidamente, pues nuestro personaje era también habido para beber, y dijo que para no ensuciar las copas ella mejor tomaría de la botella. Ella bien sabía que nos importaba un carajo si ensuciaba todas las copas, lo que nos importaba era que el vino no se esfumara tan a prisa, pero a ella también le importaba un carajo lo que nosotros pensáramos así que cada 50 minutos iba a la alacena para recoger una nueva botella y ya ni siquiera pedía permiso para entrar, si no que éramos nosotros los que pedíamos permiso para entrar a la cocina de la cual ella ya se había adueñado. Después de cuatro horas eran considerables las cantidades de vino y de cigarros que ya no teníamos. Todos estábamos a la expectativa de la hora en que la chica caería al suelo por las grandes dosis de alcohol que había consumido. Las horas pasaban y en vez de sucumbir, ella reía mas y mas y a veces hacia pequeños comentarios sobre lo que hablábamos y entonces viendo que era imposible negarle vino y botella a esa encantadora criatura, nos interesamos en que estuviera mas cerca, pues ya que no caía al suelo, por lo menos esperábamos que cayera en la cama con alguno de nosotros. Así que nos acercábamos más a ella, pero astutamente lo aprovechaba para duplicar sus dosis de consumo ya que también tomaba de nuestras copas. Al cabo de un rato eran casi las 5 de la mañana, todos mis amigos estaban dormidos de tanto beber, la mitad de las copas estaban rotas, y las vacías botellas de vino le daban al lugar un pequeño toque de antigua elegancia. A las 6 de la mañana lo único que quedaba era la mitad de una botella de vino que se encontraba en las manos de nuestra querida amiga. Yo esperaba como se espera la salud entre una grave enfermedad, que esa mitad fuera lo que por fin la hiciera irse conmigo a la cama. Mientras platicábamos ella hacia comentarios más lucidos que cuando llego y al cabo de un rato las ultimas gotas de vino caían al abismo infinito de su boca. Cuando al fin puso la botella sobre la mesa, me quedo mirando tiernamente,-ha valido la pena esperar toda la noche- me dije. Cuando se me acerco sigilosamente como una pequeña gata y me miro intensamente con sus grandes ojos y hermosas pestañas. Luego se acercó aun más y rozando con sus carnosos labios a mi oído me repitió “one cigarrete please” y pensando que todo estaba consumado, le entregue el último cigarro que quedaba. Al prenderlo se sonrío conmigo, se dio la vuelta y se fue sin decir adiós.
domingo, 18 de abril de 2010
EL BURRO INTELECTUAL
/ A Ramón: digno ejemplar equino/
Un día, el burro se levantó como de costumbre. Hizó sus rebuznos matutinos y luego se preparó para ir a la universidad. Al salir de casa, su madre le recordó que dejaba los libros en la mesa, pero él, con sus orejas altas y sus dientes llenos de pasto, le dijo que no había nacido para ser un burro de carga, que para eso iba a la universidad. Así que sin más, salió por la ventana, dejando sus libros abandonados.
miércoles, 7 de abril de 2010
Me iré nunca (viaje hacia una pesadilla)
Hay maneras de darle a entender a la humanidad soñadora que los sueños son solo un artificio de nuestra mente, para empujarnos a dar el mal paso en el camino quebrado de nuestra vida.
Trigueros, (a su manera) le dice al hombre que busca sus sueños, que antes de emprenderlos, palpe en lo mas íntimo de su ser, para ver si el viaje hacía ellos, no será el peor que emprenda en su existencia.
Ulises, personaje principal del cuento, quiere viajar hacía donde la brújula indica la altitud, ignorando que cuando estamos arriba, la caída puede venir rápida y fatal. Pero luego la pesadilla de un viaje le hace ver en escenas humanamente dantescas su futuro, y ve en él, que no es el mismo futuro que el del Ulises que nos hablaba Homero, aquel que su Penélope podría esperarlo como una roca inviolable. Aquí, las cosas son distintas, su mujer se desespera y en busca de no perder las delicias de su última juventud se lanza a la derrota dejando todo abandonado. Sus pequeñas, sufren la distancia y a falta de la figura paternal, una de ellas busca otra figura parecida a ésta, aunque lo que recibe de ésta, no tienen nada de paterno. Así, la pesadilla de Ulises hace que al despertar, decida que se ira nunca. Porque es de sabios, creer más en nuestras pesadillas que creer en los sueños que solo sirven para empujarnos a dar el paso en el camino quebrado de nuestra vida.
27.03.10
miércoles, 3 de marzo de 2010
Chesterton y su equilibrio de un jueves
“The man who was Thursday” no fue en vano uno de las obras de cabecera de Borges. Imagino que fue y a de ser la obra de cabecera de quienes tienen el gusto inclinado a los arrebatos sorpresivos, a las disputas incoherentes mas llenas de coherencia, a las aventuras que solo pueden ser superadas por los sueños mas inalcanzables, Y a las ideas veloces, listas para chocar en las sienes del que esta atrapado por la misma velocidad.
Chesterton nos pone a cada lado de la moneda, la arbitrariedad es necesaria para mantener el equilibrio, pero sin anarquistas obcecados a exterminar de la tierra al hombre y su creación y sin policías obcecados de igual manera a exterminar a los anarquistas y sus creaciones, el equilibrio dejaría de ser. ¿Y como dejar fuera a los poetas de el equilibrio de esta obra? Imposible. El poeta esta en medio de la destrucción y la salvación. El mismo es la bomba y la medicina, por una parte Chesterton nos dice; “El artista es uno con el anarquista. Artista es el que lanza una bomba, porque todo lo sacrifica a un supremo instante, para él es más un relámpago deslumbrador, el estruendo de una detonación perfecta, que los vulgares cuerpos de unos cuantos policías sin contorno definido. El artista niega todo gobierno, acaba con toda convención. Sólo el desorden le place al poeta…” y por otra parte; “Syme era el poeta que busca la luz moderada en forma, en sol y en estrellas. El filósofo ama, a veces lo infinito; el poeta ama siempre lo infinito. Para éste, el gran día del universo no lo es tanto el de la creación de la luz como el de la creación del sol y de la luna.” Así, si uno busca la destrucción el otro busca la forma perfecta. Y aunque a veces, luego de la destrucción aparezca la nueva forma, así a veces la forma es en si, la destrucción completa. Si yo hubiera nacido en esa obra, sin duda alguna hubiera sido jueves.
martes, 23 de febrero de 2010
SOBRE UNA NOVELA
domingo, 14 de febrero de 2010
Casi marzo
viernes, 25 de diciembre de 2009
NO TODA SOMBRA ALUMBRA (Jeremías Marquines)
Antes que comenzara la lectura en librería la palabreta, mire a un hombre sentado, casi enfrente de la mencionada librería, y se miraba mas solo de lo que estaba. Hay hombres que tienen más de una soledad encima.
Después de la lectura que compartí con Lina de Feria y otros poetas nos dirigimos a un bar cercano, donde el cielo de esa noche mexicana nos refrescaba de cervezas y de palabras.
Cuando todos se despedían y no nos quedaba mas que tomar rumbo a nuestro hotel, un tipo me dijo que nos quedáramos tomando, que el se haría responsable de nosotros esa noche y nos dirigimos a su apartamento. Ese tipo era el mismo que estaba sentado fuera de la palabreta y le pregunte su nombre…
-Me llamo Jeremías… Jeremías Marquines-.
Después de Pasar esa noche en su apartamento hablando de poesía y de aberraciones, de poesía y de muertes, de poesía y de prostitucíon, de poesía y estupidos egos, y de burdeles, de drogas, de perversiones, y ya habíamos olvidado la poesía, todos caímos en el insomnio de la locura y al abrir los ojos la noche estaba sobre nosotros cuando ya la teníamos dentro.
La última vez que lo mire, fue en la casa del poeta Lopez Velarde y luego lo demás es historia.
Al siguiente día la curiosidad me dio por saber quien era, pues la impresión que me dejo fue la de un hombre que parece que hiciera los libros con su propia piel, pero no con su propia alma. Y me di cuenta que Jeremías era un tipo muy respetado en el país, que tenia tantos premios que muchos nunca alcanzarían y que si salía a encuentros o lecturas de poesía, no era mas que para llevar a alguna mujer, que leyera sus versos, y por eso recalco; que me parecía un tipo que hacía sus libros con su piel. (Luego de leer Duros pensamientos zarpan al anochecer en barcos de hierro me di cuenta que estaba equivocado)
Jeremías Marquines es uno de esos tipos que ha vivido tanto y tan poco que a veces es inconcebible pensarlo de tan solo cuarenta y un años. Cuando hablábamos aquella noche, parecía que la palabra se le había entregado con un instructivo de uso al que se le había negado a muchos humanos, y fue cuando habló de su vida, y de las selvas oscuras que había pasado y de las selvas que construía en las cuales se perderían muchos y sin importarle lo demás, yo le escuchaba como quien escucha un misterio de muerte. Después todo cambio y parecía que la palabra se le había desbaratado y que tenia que pegarla con lagrimas y fue cuando hablo de su madre, de su muerte y del tiempo que siempre será enemigo de todo hombre.
Sin mas les dejo con alguno de sus trabajos, y piensen lo que piensen, ahórrenselo, a él no le importa.
I
Detrás de lo escondido están los que se pierden,
el hueserío de la tarde que nadie identifica,
las madres como un domingo enfermo.
Afuera es domingo y parece que también se pierde
lo que grito,
parece canturrear la desmemoria,
parecen tumbos dando de dolor los días,
parece pues que sigue el luto humano,
el puro renguear del ojo en las cenizas,
el puro ver las sombras del que está perdido.
Parece domingo y ahora estoy supiendo cosas,
ruidos harto dichos, caminanzas como la del tigre
que sólo en los pechos rumia, así parece.
afuera están los que se pierden.
Y parece domingo, lo sé
por el olor a muertos que aternece.
II
-Anda vámonos al diablo- me dijo.
Arriba de nosotros estaba lo eterno colgando como
un triste sueño.
-Reconozco que los pájaros nos llevan ventaja
pero ellos cavan más rápido sus tumbas y nadie
les pregunta si el dolor tiene la forma benévola
de un beso.
-No lo mires -me dijo- siempre eluden el amor
de la memoria.
-Yo no le hice caso y seguí mirando a los pájaros
como cuando me llamaban vivo.
Los pájaros que desarman mi esqueleto como
se desarma el silencio en el fondo de un pozo.
Los pájaros –sus presencias tímidas- que se amoldan
a mi alma perdidiza como a un vaso de agua.
Los pájaros que traen todos los regresos
en sus alas rotas.
-Porque el mar andaba sin recuerdos
como un beso infantil que se da eterno.
Eso dijo, pero yo estaba de este lado del silencio
donde asomaba desangrando el rostro de lo amargo;
sus orillas siempre llenas de presagios sin cuerpo;
sus ojos amarillos como una canción de despedida.
Sus ojos donde se pierde lo escondido.-(
Y tiene el silencio también no me preguntes.
Tiene un árbol en el centro oscuro del olvido,
un pájaro de frío desclavando espejos: tiene
un mar que recuerdo haber visto
levantándome la carne.
Tiene el olvido pues, sus alas rotas.
Sus dedos mojados en un agua amarga;
su corazón que arroja piedras a la infancia,
sus hierros desnudos del insomnio,
sus criaturas tortuosas que consumen en el acto
las palabras.
Ay, las pobrecillas palabras
Ay, que no saben nada
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