Hay maneras de darle a entender a la humanidad soñadora que los sueños son solo artificio de nuestra mente para empujarnos a dar el paso en el camino quebrado de nuestra vida.
Trigueros, (a su manera) le dice al hombre que busca sus sueños, que antes de emprenderlos, palpe en lo mas intimo de su ser si el viaje hacía ellos no será el peor que se emprenda en su existencia.
Ulises, personaje principal del cuento, quiere viajar hacía donde la brújula indica la altitud, ignorando que cuando estamos arriba la caída puede venir rápida y fatal. Pero luego la pesadilla de un viaje le hace ver en escenas humanamente dantescas su futuro, y ve en el, que no es el mismo futuro que el del Ulises que nos hablaba Homero, aquel que su Penélope podría esperarlo como una roca inviolable. Aquí, las cosas son distintas, su mujer se desespera y en busca de no perder las delicias de su última juventud se lanza a la derrota dejando todo abandonado. Sus pequeñas, sufren la distancia y a falta de la figura paternal, una de ellas busca otra figura parecida a esta, aunque lo que recibe de esta no tienen nada de paterno. Así, la pesadilla de Ulises hace que al despertar, decida que se ira nunca. Porque es de sabios, creer mas en nuestras pesadillas que creer en los sueños que solo sirven para empujarnos a dar el paso en el camino quebrado de nuestra vida.
27-03-19
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