viernes, 22 de noviembre de 2013

Regina José Galindo



A Regina José Galindo la vi por vez primera en la ciudad de Granada en Nicaragua. Nos cruzamos unas palabras, me dijo que le saludara a Mayra Oyuela y se perdió de mi vista. Luego, al paso de estos meses, su nombre había aparecido en algunas ocasiones, más que todo, en las que con ciertos artistas hablábamos sobre el vacío del arte objeto y de los pobres performances que usualmente son presentados en los pocos espacios que tenemos para este tipo de manifestaciones. El nombre de Regina sonaba siempre para aludir que no todo era así, ya que su trabajo era de una calidad y de un fondo, que hacía que sus obras estuvieran en las bocas de todos los que gustan del buen Performance. Hasta hace unos minutos, no sé si más por la excusa de que las lecturas me quitan todo el tiempo, o por la cantidad de tiempo que pierdo en las redes sociales, he podido ver un pequeño documental sobre la obra de esta artista, documental que recoge pequeños momentos de sus impactantes Performances y que me han dejado con la sana intención de buscar más de una obra que muestra la historia no solo de una mujer o de un país, o de las mujeres del mundo entero, en sociedades donde la violencia es un estigma que la mayoría debe cargar, si no la de un mundo agonizante en dónde los seres que lo habitan pueden verse reflejados en cada una de las piezas expuestas. La impotencia, el temor, la humillación, la soledad, el dolor y la muerte, son calles por donde transitamos al ver las piezas de Regina José Galindo, pero la intensidad de estos sentimientos, hace que a pesar de sentirnos un poco golpeados, abrumados, enfermos, nos atraiga de manera adictiva, pues las obras son un espejo en dónde nos vemos reflejados hasta lo enfermo, lo monstruoso, pero los humanos no quebraremos el espejo, somos demasiado vanidosos y por ende nos seguiremos viendo en él. Sin más que decir, hay que conocer la obra de esta artista, ya que no regresaremos vacíos frente a ella, pues si en algo es profesional Regina, es en dejar una profunda huella en nuestra psiquis.

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