martes, 23 de octubre de 2012

De los Poemas...







Los poemas que aquí leerán,  forman parte de "Los poemas de la piedra en el zapato" Libro que comencé a escribir y terminé hace unos cuantos años atrás y que saldrá a la luz el año próximo  La pretensión de este libro es sin duda la de tirar piedras (las piedras que cargo como condenado) en el lago del olvido y así desahogarme de las culpas y pesares que me han acompañado a lo largo de mi vida. Así que sin más, a ustedes lanzo unas cuantas piedras, no con la intención de herirlos, si no más bien de curarme las heridas.

La primera priedra

 Es sencillo
Tira la primera piedra y desfigura mi camino.
Ahora llama al pueblo
Para que también se crea libre
Para que con su canto de fracasos
Amortigüe mi tormento
-Ya que estoy libre de pecado
 Seré el verdadero verdugo
Lánzame otra piedra
Yo nací para cargar con su peso
Para masticarla
Y del polvo levantar mis ciudades interiores.
Ya no confías en los hombres muchacha
Porque te han encerrado en la habitación donde nacen las pesadillas
Pero esta vez descansa, sí
Hazlo como los que duermen sin saber que están despiertos
Como si la luz no fuera la sombra que odia tus parpados.
Tira la primera piedra
Arranca la duda de tus manos
Para que con ella edifiquemos mi ciudad perdida.


Deshojar al hombre es un acto de amor

Deshojar flores es hermoso
Ver como se ahogan sus frágiles miembros en el naufragio de las manos
Sentir su fragancia marchita
Hediondez de todos los muertos.
Deshojar flores es trabajo del destino
Que marca con su vaivén de designios el corazón de alguna niña indecente
-Me quiere… no me quiere
Pensando en el amor
Cuando comete un asesinato colorido y fragante.
Deshojar al hombre sería un acto de amor
Sin duda
Porque sus pétalos ensangrentados están cubiertos de espinas
Su aroma hediondo después sería un suave perfume a la conciencia
-Me quiere… no me quiere…
Repite la niña con su sonrisa funesta.
Mas no sabe que los hombres marchitos
 A veces aman más desde el recuerdo.



Saludo al mundo con mi sonrisa hecha un desastre

Yo no boto las paredes
No
Las abro
Saludo a las rejas
Los barrotes
Las esposas que me dieron el "sí"
El día que perdí mi libertad.
Saludo al mundo con esta sonrisa hecha un desastre
Con la fuerza de mi brazo roto
Con mi canto de pájaro desahuciado.
Pero bailemos esta pieza mujer
Y olvidemos los tropiezos del futuro
El ritmo que nos hará caer en la fría fosa.
Pero no perdás el paso
La sonrisa
La lágrima abrazada a tu ojo
Hasta que el aire deje de respirar.



De la guerra y otras derrotas (A Nelson, in memoriam)

                                                             La bala que me hiera, será bala con alma
                                                                                         Salomón de la Selva

Quisiste ir a la guerra,
 Porque desde que naciste
Los relojes explotaban
Y el tiempo era un puñado de cosas perdidas.
En cambio, lo recuerdo, a pesar de todo
Amaste
Y te ofreciste como bala segura al enemigo.
Pero en el amor y la guerra todas las historias son tristes
Como muros que caen marchitos.
Yo recuerdo aquel día
Cuando te quebraste en mil pedazos
Por unos labios perdidos
Y fue difícil armarte,
ni siquiera la verdadera guerra te había herido tanto.
Pero amaste de nuevo
Dispuesto a morir cien veces
Olvidando que la muerte solo es una.
Y cuando te hirieron de nuevo
Recordaste el tiempo;
Puñado de cosas perdidas
Eco de voces calladas,
Y sin pensarlo
Dos o tres veces
Pusiste tu alma en esa fría bala
Y ahora amigo
Es imposible armarte.





ODA AL VINO (otra de tantas)

                                               “Nada mejor para cantar la vida y aun para dar sonrisas a la muerte”

                                                                                                                                   R. D.

Este abismo es claro y oportuno
La caída es hermosa a esta hora
La lluvia cae
Roja, casi sangre, divina
En mi vida pasada fui una fruta
Y la mano de Baco me deshizo.
Mi copa no es tan grande como mi sed
Si tu sangre fuera vino
Vino bendito
Te desangraría
Si el mar fuera rojo
Como en aquellos días
Ya sé cuál sería mi muerte.
Ahogarme en él.



Los muros son canciones que después de cantadas se derrumban

Tuve una visión que se hacía agua en mis manos
una palabra que rondaba como ladrón presto;
Miré mi lengua
y era una cripta donde resucitaban las palabras.
Y vi los velos quebrantarse
como la niña que carga con un cuarto menguante en sus manos 
y la lluvia que lloraba de frío
y el agua con seco enojo por estar estancada en una llave.
El clamor de los desiertos me llegaba con resonancia de langostas
Entonces supe que la noche era un espacio donde podía maniobrar mi locura
la noche de mi noche, 
noches que anochecieron y se quedaron fuera de casa y desnudas.
Y vi una hoja caer
la hoja de un árbol que no ha nacido y ha sido victima
de los reclamos insolentes del viento
pero esa hoja caía y sepultaba mi bosque de fantasías
entonces dije:
hay que recoger los fuegos en un solo fuego
y repartirlo equitativamente como pan de daca día
hay que sacar las trompetas
y soplar hasta hacer nacer un hermoso jardín de remolinos violentos
Luego los muros cayeron
como cae el sol bajo el peso del día
y el muro que estaba frente a mi
Había caído de cansancio.


Consejo de un hombre herido a la paz.

Cuando naciste y nos dejaste ciegos
Dudamos que el tiempo te guardara
En sus paredes infinitas
-El mundo es sucio.
Decía mi padre.
Y recordé las blancas palomas
Que mueren con el alma negra.
Es por eso que no confiamos
Que te quedes entre nosotros
Animales de dientes blancamente afilados.
No es que somos pesimistas
Ni que amemos estrujar las rosas
Ni clavarnos sus espinas.
Paz
Es mejor que mueras antes del día triste
Para que no te quedes  con la conciencia negra.
Y así cuando te vayas
no veas ensangrentadas tus alas blancas
ni veas hecha jirones tu bandera.



Muerte de un hombre cualquiera

Hoy maté a un hombre
Fue sencillo
Y miré una catarata de aullidos
Correr por su garganta
Ahogar sus pupilas en el mar de la desesperación.
No lo soporté,
Porque no me gustó como trataba con su sombra
Como digería miradas, avorazado.
Si estuviera vivo (el muerto ese)
Lo escucharía aullar de nuevo
Por que no soporto
Como construye en los demás su recuerdo
Como les cuenta sobre el árbol que le he cortado.
Hoy maté a un hombre
Fue sencillo
Tanto que si todos fueran como él
Yo sería el único que leería esto.



Hay que apagar la luz (A carlitos Alcerro)

                                      Y vos que aborrecías tanto la tierra
                                                        hoy estas vestido de ella.

Has caído
Y los peldaños permanecen intactos.
La soledad se prendió a tus labios
Y toda sombra cayó en tus manos
Sin poder esconderte en ella
Cuando tanto te quemaba
El sol de la existencia.
Tendido como el crucificado
Y todos los clavos al pecho
-Hay que apagar la luz- Decías
Y de pronto se hizo la oscuridad.
Entonces ya sin voz
Para quebrar los gritos
Te apagaste en la última noche
Que te tendió la mano.









martes, 4 de septiembre de 2012

LA TRISTE ALEGRÍA DE DOMINICO IVANOVICH


La máscara más usada por la humanidad es la de la alegría.
 Solo aquellos que dejan esa máscara de lado,
 pueden sonreír verdaderamente
 de su decadencia.


Era difícil comprenderlo, pero Dominico Ivanovich padecía de un mal absurdamente extraño; no se reía ni se alegraba con nada. Desde pequeño, lo cuentan sus padres, los mejores payasos del mejor circo francés, no entendían el porque de aquel padecimiento tan inusual. Nadie sabía que hacer y Dominico se paseaba de un lado a otro con su rostro enjuto, como apartando a las personas de su camino, como para no tropezarse con la alegría. A veces, Dominico  prefería andar con la mirada hacía el suelo, pero luego de algunas caídas y algunos golpes, resolvió que esa no era la mejor manera de andar por la calle. -¡Pobre Dominico! -Decía la madre y trataba de alegrarlo con un acto maravilloso. -¡Pobre Ivanovich!  -Decía el padre- Y se pintaba su sonrisa, para tratar que la otra sonrisa naciera y no lo lograba. Luego, el padre tuvo la idea de comprar todas las películas de Chaplin y también la serie completa de los tres chiflados, pero ni el uno ni los otros le sacaron una sonrisa. Era decepcionante para ambos el hacer reír a las multitudes, y tener un hijo al cual no le sacaran la una pequeña sonrisa. Cuando los padres de Ivanovich dejaron el circo a causa de la gran decepción, las cosas comenzaron a tomar otro rumbo. Comenzaron las discusiones en casa y un día que el padre comía demasiado rápido, la mamá del pequeño se enojo sobremanera y tiró su plato al suelo con tanta furia, que los añicos hirieron al pequeño. Esta fue la primera vez que Ivanovich sonrió. Pero nadie notó su pequeña sonrisa, su delgada sonrisa de niño triste. Pasaban los días y las constantes peleas, eran como la música del hogar. Otro día, la madre de Ivanovich dejó su cenicero en el sofá, el padre al sentarse sin percatarse en este se quemó y le tiró tan fuerte el cenicero a su esposa, que el golpe la dejo inconciente unos minutos. Ivanovich entró a su cuarto a reír por lo sucedido. ¡Vaya caso! Ya sabía el joven, que lo único que le causaba un poco de risa, era lo que no se la causaba a los demás. Pasaron los años y así como él crecía, los problemas entre sus padres también y obviamente la alegría y las risas del joven Ivanovich iban creciendo. Un día, que la lluvia caía como decepcionada, y que los pájaros cantaban cancioncillas desplumadas, Dominico Ivanovich, al entrar a casa, miró los cuerpos de sus padres tirados en la cocina. La madre tenía abierto el pecho a puñaladas, y el padre un disparo directo al corazón. El cuchillo estaba cerca de la mano izquierda del hombre y el revolver, cerca de la mano derecha de la mujer. Al verlos, Ivanovich comenzó a reír a carcajadas, reía y reía, y reía y reía y de a ratos caminaba para poder calmar su risa, pero no podía detenerla. Probó con beber agua y las carcajadas iban creciendo en ritmo y volumen. Después de calmar sus carcajadas y solo reír en voz baja, los vecinos lo encontraron ahí, riéndose de la tragedia como un loco.Llamaron a la policía pensando que Ivanovich, el pequeño que nunca reía, era el seguro asesino de sus padres. Hasta ese día Ivanovich comprendió que lo que padecía no era un problema, si no más bien, una virtud. Su risa, nacía de ver como dos humanos que fingían siempre sonrisas hipócritas eran unas verdaderas bestias mientras los demás sonreían, al ver la función hipócrita de los payasos. Ivanovich reía de lo verdadero y los otros de lo superfluo. Después que los policías se lo llevaron a la cárcel, el joven Dominico Ivanovich nunca declaró a su favor, le dieron cadena perpetua y fue feliz.



























































































domingo, 26 de agosto de 2012

CULPABLE



Ilustración a cargo de Cleonique Hilsaca

Yo no lo maté, Dios lo sabe, aunque me hubiera gustado. Pudo haber sido a las siete que lo encontraron tirado frente a la casa. Pudo haber sido a las siete o a las ocho, pero la hora no importa. Es cierto que teníamos problemas, como todo padre e hijo y también es cierto que a veces me imaginaba como se ponía de rojo cuando le apretaba el cuello y como trataba de decirme algo, mientras yo le apretaba con más fuerza para no sentir como sus palabras trituraban mis tímpanos como afiladas tenazas. Pero cuando lo encontraron yo estaba dormido, soñando que estaba a la orilla de una playa y que era de noche y que formaba estrellas en la arena húmeda.

Me echan la culpa, como siempre a mí, como si le hubieran preguntado al cadáver de mi padre – Señor ¿A quien desea que culpemos?- Y entonces su voz asfixiada dejaría escuchar mi nombre.
Me juzgan, y lo sé porque hay manchas de sangre en mis manos, porque llevo el pecho lleno de su pestilente sangre. Padre, no podría decirles que esta vez su hijo no tiene la culpa y que me dejen dormir ¡carajo! Para que tal vez vuelva a esa playa a formar estrellas en la arena y así olvidar que mi cielo esta vacío.

Les voy a contar, sí, nada más para testimonio de mi inocencia, para que no me culpen de derramar esa sangre impura, esa sangre que me da nauseas.
Yo venía borracho, tanto, que venía agarrado de las paredes para no caer como siempre, para no quedar tirado como un perro frente a la casa y buscaba llegar porque necesitaba el consuelo de mi cuarto, el consuelo de mi espacio. Y lo miré ahí, discutiendo con no sé quién, discutiendo no se qué cosa. Y después vino el silencio, si, silencio que nos canta para arrullarnos y dejarnos dormir en paz. Pero de pronto se quejó, lo recuerdo un poco, así como se recuerdan los sueños de la infancia. Me acerqué y le dije que no se quejara y que se fuera a dormir. Esa vez mi padre me abrazó fuertemente, tal vez lo hizo, porque me miró pequeño, como cuando todavía cabía en sus brazos. Luego me dijo que lo llevara a no sé donde, tampoco lo recuerdo, pero le respondí que tenía mucho sueño y lo mejor que él podía hacer era ir a dormir, como yo también lo haría. Al soltarme me di la vuelta y tropecé con un puñal rojo, por su color lo recuerdo, y lo recogí para ponerlo sobre la mesa y luego me fui a dormir.

Hoy me están juzgando por asesino y yo no fui quien lo mató, Dios lo sabe, aunque me hubiera gustado. Y ese cuerpo tendido, callado como lo desconocido, hace lo que hubiera hecho si estuviera vivo, echarme la culpa a mí, aunque yo no la tenga.







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domingo, 12 de agosto de 2012

SIN IMPORTANCIA ALGUNA







"Autobiografía de un hombre sin importancia viene a conectarse a una frecuencia que han de oír hasta los sordos". 

Fabricio Estrada


"Ludwing Varela conoce su oficio. Y esa no es ninguna novedad para quienes disfrutamos de su obra, sin embargo, en Autobiografía de un hombre sin importancia demuestra algo más: ha vivido lo suficiente como para retratar a quienes nos hundimos entre calles, a esos hombres y mujeres sin importancia alguna que dejamos algo de nosotros en cada paso.
Ludwing sabe –perfectamente– que la literatura es ese algo, esa isla, que nos rescata y transforma en personas, por ello no encasilla esta obra en cuento, novela o relato, ¡qué más da!, total, esa es labor de los críticos. Lo realmente importante es el mensaje que transmite al fragmentar su vida –y la nuestra– en 15 escenas, en 15 actos…
Autobiografía de un hombre sin importancia es, en resumen, un caleidoscopio urbano donde resurgen la ciudad y su oropel, los caminos, la implacable soledad, la desesperanza de cada día, el ansiado alcohol, los sueños raídos, ¡los recuerdos!, los viajes mentales que alivianan la pesadez de nuestros pasos… los amigos. Y Darwin Rodríguez estaría de acuerdo… de eso doy fe".


René Novoa



“AUTOBIOGRAFÍA DE UN HOMBRE SIN IMPORTANCIA” UNA NOVELA PARA LECTORES SERIOS
DURANTE EL ÚLTIMO VIAJE QUE REALICÉ DEL CERRO DE PLATA A CATACAMAS, aproveché para concluir la lectura de la novela “Autobiografía de un hombre sin importancia” del escritor Ludwing Varela. 
“Autobiografía de un hombre sin importancia” está estructurada en 15 capítulos, cada uno de ellos narrados en primera persona, con una generosa fluidez, un interesante existencialismo y una harmoniosa brevedad.
Desde el principio el autor logra que el personaje vaya exponiendo sus actitudes y sus aptitudes. Logrando así un personaje humano, impredecible, existencial, soñador, psicológicamente definido, errático, pero sin las deficiencias de un personaje plano.
La historia trata de un autor joven, cuya vida está llena de adversas circunstancias. Experiencias cotidianas que lo llevan a situaciones a veces lastimeras, trágicas, angustiosas pero igual recibe pequeños bienestares y recompensas, bien, o mal ganadas.
Al principio me pareció un poco pretenciosa, sobre todo por el hecho de mencionar un particular desprecio por la literatura hondureña. Y tal vez no por la literatura hondureña en sí, sino por ciertos autores con muchas obras publicadas, y que se presumen académicos, incluso catedráticos. Obras que no merecen ninguna mención.  
Hay una especie de rencor, creí, inicialmente hacia los escritores que han tenido un recorrido dentro de las letras hondureñas, quienes indudablemente padecen de una “escritorfagia o poetafagia”. Expuesto de otra manera “El escritor es la bestia que devora al escritor” vieja creencia y  una manifiesta tendencia a devorar el escritor joven, menospreciarlo, discriminarlo o marginarlo. Tendencia que algunos, dicen, es muy practicada por algunos escritores de mayor edad en el pasado reciente de Honduras. No así, en muchos de los que hoy están escribiendo y que permiten que otros lo hagan a sus anchas y experimenten libremente.
Lo otro que se percibe, es el desprecio por esos mismos autores que no lograron crear una propuesta consistente. Una propuesta con mayor calidad literaria y que no salieron de sus “concepciones aldeanas” tanto en el manejo de las historias, el manejo del lenguaje, la fluidez y universalidad, así como la estética del escrito.
“Autobiografía de un hombre sin importancia” es una crítica y una autocrítica, es la búsqueda de sí, la búsqueda de la voz propia, es la experimentación del escritor que no se acomoda, ni se conforma. Es el escritor aplicando los métodos científicos necesarios para crear o descubrir la quinta esencia.
 Es también, la persecución implacable del individuo por crear una obra con calidad. Donde sus mismas circunstancias lo van llevando a un universo regido por un dios del humor negro. Un destino incurable de imposibilidades, pero igual, y a pesar de la angustia y de las imprecisiones lo hacen descubrir aquellas diminutas recompensas que proporcionan, el esfuerzo, la disciplina, la misma búsqueda y las decisiones, mal, y bien tomadas.
Lud, personaje central de la novela, es un escritor, quien anda por los veintidós o veinticinco años. Estudia una carrera relacionada con su oficio. Voraz lector, bohemio. Calificado por su padre como un “vago sin futuro” y quizá con una leve tendencia a la autodestrucción. Es un amante del alcohol y de los libros, en cualquier orden. En algunas ocasiones, este personaje, ha hecho publicaciones en periódicos que le valen algún reconocimiento, esto quizá promueve su ego. Vive en casa de sus padres, de quienes, por un lado su madre, -naturaleza de las madres - es condescendiente, amorosa y permisible. Acepta, sin enojos,  que él haga lo que más le gusta: Leer. Contrario a su padre, quien se hace notar como un hombre pragmático, insensible, violento y en extremo, inculto, casi salvaje, irracional, aún más, cuando es invadido por la cólera. Muestra de ello es el holocausto que realiza con la biblioteca de Lud. Los enojos por el desacuerdo que tiene con la profesión elegida de éste; la falta de trabajo o su agresión en contra de una de las hermanas y toda la familia de Lud, al enterarse del embarazo de ésta. Estos dos personajes, la madre y el padre, son sin duda elementos fundamentales que apoyan la autenticidad de este personaje llamado Lud. Incluso, se les puede estimar, como la “defensora” y el “inquisidor” del héroe.
Hay una reacción de la madre, en el capítulo, “Después de la calma siempre viene la tormenta” quien monta en cólera. Agrede a Lud de una forma brutal, pero todo es por la ausencia y la angustia que le ha provocado su desaparecimiento. En este capítulo como en todos los demás hay párrafos y oraciones profundas, poéticas, bien pensadas, construidas para ser leídas y transmitidas. Citaré un par de ejemplos, serán quizá los únicos que tomaré en todo este escrito: “Dos semanas no pasan como si fueran simples números. Menos de eso estuve en otros países e hice lo que muchos hombres de estas tierras no han hecho en su vida. Dos semanas no pasan como si fueran el polvo inservible del tiempo.”  “(…) Se lanzó sobre mí como si fuera el peor hijo que jamás una mujer hubiera parido,(…) como si yo hubiera sido Caín y hubiera matado a Abel frente a sus ojos. Pero los golpes eran soportadas por mi piel, por piel que se encontraba anestesiada de tanto alcohol.” “Entré en mi cuarto y me tiré de espaldas hacia la cama con todo el peso de mis pecados.” “(…) Las madres, no importa que tan molestas estén, siempre piensan en nuestro futuro.”     
Algunos elementos me resultan poco atractivos y en momentos, incómodos. Elementos como la mención innecesaria de Obras y autores de la literatura universal. Pareciera más bien, una receta o una lista de textos para mostrar su basta lectura, la basta lectura, no del personaje, sino del autor. Puede que esta sea una percepción particularmente mía.     
Hay un capítulo donde el personaje se encuentra interno en un hospital público, hay tanta conmiseración en ese capítulo. Tanta compasión. Los que comparten esa sala hospitalaria con Lud, muestran la vida y la muerte. Muestran el agónico padecimiento de sus pobres condiciones, de sus carencias, de su realidad social. Algo semejante a la realidad que se padece en un país llamado Honduras. Cito: “Son las tres y media de la madrugada, la oscuridad es lo único que me acompaña, y este olor a enfermos, esta hediondez humana, nuestro verdadero perfume. Espero el día, porque ¿no es el día el camino de los que están perdidos en las tinieblas? Espero”
Durante Lud, está en el hospital su madre, le lleva una caja de libros, los cuales se han salvado de la pira. Irónicamente estos libros sobrevivientes, son los que han sido escritos por autores hondureños y Lud  los tenía aparte para ser quemados, pero su madre los ha salvado de la fogata literaria, que había hecho su padre. Luego, en pleno hospital este les hace flamear. Luego, en otro capítulo: ¡Milagro! Describe la satisfacción que siente al quemar cada título: “Nunca imaginé que el solo hecho de pensar que uno tiene poder para quemar esto o lo otro tuviera tanto significado en nuestra vida. Cuando el hombre tiene la potestad de destruir, tiene la potestad de Dios, podemos así decirlo, porque al hacer nuestra voluntad sin tropiezos, sin negativas, somos dueños del destino, dueños de la humanidad misma, de la suerte misma, de todas las personas.”    
Hay algunas manías entre todas las que posee el personaje, que se vuelven en sí una figura poética. Sobresale entre todas la extravagancia de Lud. Su Lectodependencia, esa obsesiva compulsión por leer. Síndrome de lectura obsesiva compulsiva, podría ser.  Me recuerda un comercial de las Librerías Gandhi, en donde aparece un chico con apariencia de farmacodependiente, dando su testimonio: “Comencé con una línea, luego otra, ahora no puedo parar me he vuelto adicto a la lectura”. Es sin duda un personaje conmovedor, en esas escenas, un personaje conmocionado por la lectura. Aunque después se da cuenta que no es lo que cree. Sin embargo es muy divertido leerlo buscando desesperado, leer  algo, una línea, como para satisfacer su dependencia hacia los libros, hacia la lectura. Conmovedora, imaginativa y poética, es esta manía del personaje.                  
No obstante, cuando se llega al capítulo “El tesoro encontrado” el personaje se encuentra con lo que se le puede llamar, “el Guía” o el “recompensador”. En este capítulo, aunque con un título bastante trillado, da un giro interesante. El encuentro fortuito de Lud con este personaje, ilumina todo la magritud de los capítulos anteriores, que no son menos que muy buenos. Mantiene el tono existencial de la obra pero con elocuente luminosidad.
La novela es indudablemente muy buena. Muy buena dentro del parámetro de Tolstoi. No se convierte en lo que condena.  
Sin duda “Autobiografía de un hombre sin importancia” del escritor Ludwing Varela, ha llenado mis expectativas, así como ha reafirmado esa teoría multidimensional, la cual argumenta que el buen poema, el buen cuento, la buena novela; la buena obra en sí, debe contar al menos siete historias: La historia que cuenta el escritor, la historia que cuenta el narrador, la historia del lector, la historia que cuenta el lenguaje, la historia que cuenta la historia, la historia que descubre el crítico (esta no importa) y la historia que se quiso contar pero que no se cuenta. No se puede juzgar un escrito sin ser leído. A partir del 2000 se han producido en el país, verdaderas obras literarias, leves, honestas, sin poses, sin forzamientos. Obras reales y de muy buena calidad escritas por hondureños comprometidos con la experimentación, con la fiel idea de crear obras bien escritas.  Autobiografía de un hombre sin importancia es una de esas novelas: Existencial, psicológica, mítica, fluida, universal, una novela para ser leída.
Lo fantástico de esta novela, es su profundidad, su lenguaje depurado y fluido, su multidimencionalidad. El sincretismo logrado entre la poesía y la narrativa. Su metatextualidad, la cual se disfruta sin parpadeos. Posee algunos abusos, pero igual son casi imperceptibles. Todo se compensa con el universo que crea para Lud.      
No quiero verme como un “crítico” sin embargo, este año me he comprometido con nadie más que con mi gusto, mi preferencia, mi necesidad, mi interés de lector,  para opinar sobre poemas, cuentos, novelas, ensayos, artículos, y libros que estén dentro de mis parámetros de satisfacción, y que posean carácter, calidad, exotismo, eclecticidad y universalidad. Las obras que no comente. Son obras sin importancia.

Elvin Munguía.
        





miércoles, 14 de diciembre de 2011

EL FUTURO ES LA SOMBRA DEL PRESENTE

Desde que la vimos, ambos tuvimos la intención de robarla, pero los guardias del lugar pasaban muy a menudo frente a nuestra mesa.
–Métela dentro de las revistas que dan gratis, así no notarán que la llevas.
–No, aquí hay cámaras, mejor dejémosla, y otro día, si el destino quiere, será nuestra.
Resignados, volvimos a ver las pinturas y fotografías de la revista, y el artículo de ocho páginas del poeta de Orihuela, al que mataron quizá por ser el mejor y el más noble de su generación.
–Vamos afuera. –dijo, enseñándome un cigarrillo. Lo seguí y después de darle la primera aspiración -le dije:
– Esa mierda me la llevo hoy, los guardias son unos pendejos, ni siquiera van a sospecharlo.
– Vos sabrás, si te agarran no te dejarán entrar de nuevo.
–Si me agarran, les digo que pensé que venía en el paquete de revistas gratis.
-No son pendejos
– Si no son pendejos esta revista hoy se queda aquí.
Entramos y comenzó nuestra plática sobre el premio de Poesía que se daría dentro de unos días.
-Voy a comprar veinte cajas de Imperial, o mejor veinticinco, cinco de Salva vida y cinco de Port Royal. cuatro botellas de Jack Daniel´s, ocho de Flor de caña, cinco de brandy, cinco de Absolut, siete de Coñag, tres de Cointreaue, y un Don perignon. Vamos a celebrar pendejos, porque son cinco mil dólares los que me darán.
Se sonrieron, dibujando con su rostro una ironía como cuando uno desvaría, y sí que desvariaba, sin duda. Me imaginé, en fracciones de segundo, todo lo que haría con ese dinero, los litros de alcohol, las prostitutas, los libros, mi cámara profesional. Mi viaje por la Habana…
-Señor ¿Es suya esa foto?
-Sí, la tomé en mis vacaciones,
-Hermosas mujeres, buen contraste de luz, un encuadre implacable…
-Son mujeres del prostíbulo que renté para mí solo, por una semana completa, en la Habana. Es que me gané un premio, imagínese usted, y hay que aprovechar.
-Esta fotografía es realmente asombrosa, se nota que es usted un gran fotógrafo
-Gracias, pero se equivoca, es la cámara, ella sola hace el trabajo, yo solo disparo y la fotografía parece que tomara vida propia. Si quiere pruebe. Miré ese pobre perro muerto
- Lo veo
-Acérquese y tómele la foto y verá usted…
Cuando regresa y mirá, es un hermoso san Bernardo, con un barrilito lleno de ginebra, sin duda alguna, un hermoso perro. -Ve lo que le digo, es la cámara.

Mis amigos se levantan de la mesa, yo me levanto del sueño de la Habana y de la cámara, me siguen viendo con la sonrisa esa. También sonrío, también se reírme de mi mismo.

Salimos rumbo al Centro, queríamos pasar dejando a María por el punto de taxis. Era una tarde tranquila, hasta los carros sonaban menos, la gente se miraba más amable, el humo no dañaba nuestros pulmones, el viento se hacía sentir como una caricia que excitaba nuestras ganas de vivir. Uno sabe que al caminar por el Centro hay muchos bares, y cada vez que pasábamos por uno, Darwin me miraba y yo miraba a María, y fue así unas tres o cuatro veces hasta que él le dijo:
-María, me voy a quedar con Lud en Paradiso
-Está bien, yo te hablo cuando llegue y el viernes que regrese te veo.
-Dale… me hablás.

Nos despedimos de ella, y cruzamos la calle para entrar a Turicentro, Paradiso era muy caro para nuestros bajísimos ingresos. Nos sentimos tranquilos, más relajados, como si el lugar sirviese para dejar ahí las pesadas cargas que traíamos desde que nacimos.
-Dos “kawamas”
Y trajeron las dos hermosas botellas, que día tras día eran consumidas en nuestras sedientas y alcohólicas mandíbulas, en nuestras sedientas ganas de perder la razón.
Darwin tomó la cerveza con mucha rapidez, como si participara en una maratón de cervezas
-Pero qué sed viejo. Tomás como que fuera la última cerveza.
-¿Qué hace la gente todo el día Lud? ¿No se levanta todos los días para perder el tiempo? A mi no me gusta perder el tiempo, y si lo he perdido espero que ya no sea así.
Pidió otras dos, y tomó la suya con la misma velocidad. Yo todavía tenía la mitad, no podía acelerar el ritmo porque no tenía dinero para comprar otra.
-¿Cómo te fue en Nicaragua? –Le pregunté
-Muy bien, demasiado bien. Aprendí muchas cosas, pero entre estas una importante
-¿Y cuál fue?
-Primero contéstame algo ¿vos, por qué hacés arte
-Yo ¿Por qué hago arte? mmm…
-Contestáme, decime lo que pensás
-Bueno, hago arte porque soy artista. También porque me gusta. Creo que es la mejor forma de expresar mi punto de vista.
-Mierdas, puras mierdas… La mayoría hace arte por arrogancia, para ser conocidos, otros para ganar buena plata, y hay un montón de pendejos que no son artistas, pero se hacen llamar artistas para que no los miren como a alguien común. Muchos niños ricos que pueden pagarse cursos y cursos donde un diploma te dice que sos artista de tal mierda o de otra. Todo es pura mierda. Todo es por vanidad.

Me quedé callado. Él siguió con su discurso aniquilador en contra de la arrogancia y de la vanidad de los artistas y de la gran cantidad que no lo eran; pero que se hacen pasar por tales. Olvidó la cerveza por mucho tiempo, me dio una lista de artistas que si lo eran y otra que no. Me habló de obras que se presentaban en Europa y de obras que se presentaban en el MIN aplastó a la mayoría de artistas del país, a las obras del MIN, y comentó que lo mejor de estas era el coctel que se daba en ellas. Yo le daba la razón, él hablaba con mucha veracidad. Luego habló de su trabajo, de los muchos planes para el futuro, del cerro “Zipitero” de la tipa que creyó que él actuaba como un personaje de Chesterton, de lo bueno que sería si Schopenhauer estuviera vivo, para golpear a esta generación haciéndoles ver su estupidez y su ignorancia. Guardó silencio. Yo todavía permanecía callado. El silencio se prolongó. Nos miramos por unos segundos, tal vez los suficientes para razonar un poco, para razonar que nuestras cervezas estaban calentándose y que no podíamos seguir perdiendo tiempo. Las agarramos y las tomamos de un trago. Pidió dos más. Rompí el silencio y le dije;
-¿Sabés por qué hago arte? ¿Querés saber por qué putas hago arte? Lo hago por necesidad maje. Así como tengo necesidad de comer, de dormir, de coger, de cagar, así tengo necesidad de hacer arte, por una puta necesidad.
Una sonrisa se marcó en su rostro, me miró con la alegría con que se ve a alguien querido que no hemos visto en mucho tiempo.
-Esa es la respuesta que quería escuchar, esa es la repuesta…
Repetía con su sonrisa de hombre complacido

Todavía teníamos dos Kawamas, las tomamos y le dije que comprara otras. Ya no tenía dinero, pero no me quejaba, ya que el hecho de que me invitara era un suceso muy raro, cosas de esas que pasan cada cuantos años. Entonces abrí mi bolso, busqué entre los libros y una hermosa revista blanca salió de él, como por arte de magia.
-Sos un hijo de puta – Me dijo.
-Ves que los guardias son unos pendejos
Miramos de nuevo las fotos, las pinturas, el retrato de Miguel Hernández, y quedamos en que luego que yo la leyera él la leería. Pero nuestras cervezas terminaron y ya no teníamos dinero. Vendí la revista y nos tomamos dos más. Esa noche nos despedimos un poco ebrios
-Nos vemos mañana “compañebrio”
-Dale pues, buena onda haberte visto, gracias por las cervezas
-No le parés

Cada quien tomó su camino. La noche era inmensa y las estrellas invitaban a soñar con futuros brillantes. El clima no había cambiado, la brisa siempre incitaba los sentidos a vivir plenamente. El viento me susurraba al oído palabras de esperanza. Recordé los planes que Darwin me había contado para su futuro y lo miré como un gran artista, uno de esos verdaderamente grandes, de esos que no hacen arte por vanidad, de esos que no se vuelven arrogantes. Él no se volvería un pendejo arrogante. Él es sin duda de esos artistas que la humanidad necesita, de esos que solo pocas veces aparecen por estos lares. Llegué a mi casa y pensando en los planes del día siguiente. Caí con un sueño profundo.

Estaba profundamente dormido, por la mañana el teléfono me despertó de repente
Hola-
Respondí un poco atontado. Soñaba con la Habana, yo caminaba por esas calles, tomando las mejores fotos que se han tomado de esa ciudad y repentinamente un carro me atropelló por no fijarme donde estaba parado. Me levanté, no estaba herido, era un milagro, ¡pero mi cámara!… mi cámara estaba rota.
-Lud
-Sí, decime
-Lud… Mirá…
-¿Qué pasó Celia? Decime
-Lud… Darwin tuvo un accidente
-¿y?
-… Darwin esta muerto.



(Primer capitulo de la novela "Autobiografía de un hombre sin importancia" que pronto estará disponible en las librerías más importantes del país)

sábado, 30 de julio de 2011

El ateo que era Dios


A Jorge Martinez

Jorge se levantó y su sueño era peor del que tenía antes de acostarse, pero las obligaciones le obligaban a dejar su cama para trabajar. Al salir, siempre pensaba en la inexistencia de la existencia, en el todo de la nada y en el supuesto ser superior que debatía sus puntos de vista.


Entró a la pequeña biblioteca donde trabajaba y tomó unos cuantos libros. Uno de Platón, uno de Spinoza y otro de Bretón. Pasaba su mirada sobre las líneas sin mucha atención, porque no se concentraba al meditar los siguiente; -
el humano cree sin fundamentos, cuando los hay, estos no son muy validos, cuando tienen validez, no todos los creen… en fin, el humano es un idiota en busca del infinito, cuando puede encontrar muchas cosas finitas sin pensar tanto- siguió hojeando los libros, cuando de pronto al ver uno de los estantes, le llamó la atención uno de cuentos que nunca había mirado, y así como hechizado, lo cogió y lo abrió al azar. Era la pagina 117 y había un cuento titulado “la revelación del tiempo”. Jorge lo abrió y leyó lo siguiente;

-había un dios, que se propuso crear un mundo lleno de humanos .Los creó con un poco de raciocinio, con gustos distintos, con voces distintas y diferentes miradas. Pero al verlos andar, se dio cuenta de que cometió un grave error. No les susurró al oído cual era su razón de ser, ni de donde venían, ni para donde iban. Los miraba divagar, pelear por sus puntos de vista y hasta matarse por ellos. Entonces el dios se dijo que como castigo a su error, se haría hombre y andaría caminando como todos, sin saber quien era, sin saber adonde ir, sin saber nada. Pero antes dejó escrito un libro, libro que contenía un solo cuento y el libro estaría tirado en alguna parte del mundo y el azar le haría leerlo cuando hubiera terminado su castigo. Después de leer el libro, el dios despertaría al dormir y se daría cuenta de la revelación del tiempo- Jorge siguió leyendo y el cuento terminó así… -lector… fíjate bien si hay mas cuentos antes de cerrar el libro, pues este cuento debe ser uno, como dios, y con un solo lector-

Jorge no quiso mirar las páginas anteriores y posteriores, porque le pareció absurdo creer en algo como eso. Era intolerable que un escritor creyera que sus lectores tendrían tanta imaginación como para crear algo tan ridículo. Pero ¿Qué perdía al mirar las otras paginas del libro? Le dio vuelta al la siguiente pagina… nada, busco al principio del libro… y nada ¡esto si que era una broma muy tonta de parte de cualquiera! ¿Hacerle creer a alguien semejante estupidez? Jorge se enojó, y tiró el libro a la basura. Luego de llegar a su casa y al caer la noche, le sobrevino un sueño muy pesado, se acostó, pero antes de cerrar sus ojos recordó una pequeña parte del cuento que decía “
y dios despertaría al dormir”. Y así fue, cuando cerró sus ojos, los abrió para siempre... Y Comenzó a reír a carcajadas, al recordar que fue tan ateo, que no creyó ni en el mismo cuento que había hecho, pues lo había tachado de tonto, aunque ese cuento le dio la razón de nuevo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sobre una opaca aclaración pública

En la carrera de letras los conflictos han tenido una bienvenida desde que luis david reyes(ya sabrán porque lo escribo con minúscula)utilizó a ciertos compañeros para llegar a ser presidente de la carrera de letras. Luego que logró alcanzar el cargo, se han dado una serie de sucesos en esta área de humanidades por alguien muy inhumano, tanto, que se ha ganado el repudio público de la mayoría de estudiantes de nuestra facultad. Pero él cree que su estupidez, la cual le ha cubierto de arrogancia, le salvará del juicio de sus compañeros. Hace unas horas él subió al blog de nuestra carrera algo titulado "Aclaración publica" y para testimonio de la verdad, que solo defiende al que la dice, les dejaré aquí los comentario que subieron tres alumnos de esta facultad luego de leer el tal comunicado. Ellos son 1. Paola Aguilar, actual fiscal. 2 Miguel Acosta, ex tesorero y 3.Manuel Martínez, ex presidente. Los cuales tienen una reputación que no se puede discutir con comentarios burdos y pobres como los que luis reyes me dirige. Aquí les dejo con las pruebas, las cuales se dan a la luz, para desvanecer las siempre falsas pretensiones de luis para quedar bien ante ustedes, los cuales no son ningunos tontos. Lastimosamente él es quien quiere mirarlos así.

Manuel Martínez (al presidente de nuestra asociación)

Me dirijo por este medio al Señor Luis David Reyes, actual presidente de la carrera de Letras:

1- Sí, cometimos un error con lo del Doctor Leyva, y mañana publicaremos una aclaración pública como es debido en tales casos.

2- Cabe preguntarse, si es tan democrático ¿Por qué quitó la opción de comentarios del perfil de Facebook la carrera?

3- ¿Por qué menciona una reunión con la junta, si la misma junta nos acaba de confirmar que no han tenido tal reunión ni han determinado nada.? Esa decisión sólo la tomó usted sin tomarlos en cuenta.

4- Para que lo sepa, sólo un miembro de la junta (Lázaro) no firmó el pronunciamiento en su contra.


Paola aguilar (luis david)

Luis David dice haber discutido la expulsión de Ludwig Varela con la junta, en primer lugar nunca lo hizo fue el quien lo decidió sin consultar a nadie, Luis son un simple representante de la carrera y no debe tomar atribuciones que no te pertenecen, como tampoco crear una nuevo perfil de la carrera donde tenes bloqueados a otros integrantes de la carrera, el cual usas exclusivamente para hacerte publicidad. Y si decís que la junta tratamos de resolver ese problema con armonía pues mentis, ni siquiera nos reunimos, pensaste solucionar el problema con una votación por un grupo que creaste de la junta; en el que ni rony ni yo votamos, y si tenias alguna duda nosotros apoyamos ese pronunciado en contra de vos, por abusar de tu cargo, el único miembro que no ha firmado es Lazaro.
Y si antes te pedíamos una disculpa publica; ahora te exigimos la renuncia de tu cargo como presidente.


Miguel Acosta (@Carrera de Letras o, mejor dicho, a Luis David Reyes)

1. Me parece estúpido e insensato que utilicés el nombre de la carrera de letras para pronunciar tus comentarios infantiles.
2. El doctor Leyva nos aclaró el mal entendido sobre lo dicho en el pronunciamiento, por eso en él se agregó una fe de errata.
3. El pronunciamiento se escribió basándose en tu actitud arbitraria y absolutista, pues, a mi pensar particular, un estudiante de humanidades no puede tomar atribuciones para impedir la libre expresión.
4. Dejá de usar el nombre de la Carrera de Letras para justificar tus propósitos personales. La Carrera de letras (UNAH)somos todos, el presidente es un instrumento representativo.
5. A pesar de tus afirmaciones sobre democracia, sé y sabemos que en ningún momento consultaste a los integrantes de la asociación para expulsar Ludwing Varela del Blog.
6. Si la Carrera de letras es de todos, ¿por qué impedís que se comente cualquier publicación?
7. El pronunciamiento que considerás esteril, fue escrito en defensa de los intereses de los egresados de la licenciatura, así como los alumnos que, algún día, egresaremos.
8. Sin más, públicamente, muestro mi repudio ante tu actitud infantil. No sos todos los estudiantes de Letras, por lo tanto, no tomés tantas atribuciones.


PD: El pronunciamiento o (listado) del cual hemos recolectado firmas no fue escrito por mi persona, pero lo apoyo desde la primera hasta la ultima letra. Dejo esto claro para que los alumnos sepan la verdad, y para que observen los ataques sin argumentos de ese tipo, ya que sigue pensando que los lectores son unos tontos que creen todo lo que leen.


04.05.2011 02:24 am

miércoles, 27 de abril de 2011

Una ovejita, dos ovejitas, tres ovejitas...

Hay quienes como estúpidas ovejas envidiosas tratan de hacer cualquier tipo de cosas banales para llamar la atención como lo hace la oveja negra. Hay algunas que hasta se atreven a pelear con el lobo, pero terminan muertas y no solo eso, también terminan ridiculizadas. Hay en la carrera de letras una persona que encaja perfectamente en el papel de la oveja que he mencionado, y sin duda alguna para calmar los nerviosos nervios de ese individuo, debe saber que no morirá, que lo del lobo es solo una metáfora (porque ni eso a de entender) pero eso si, sin duda alguna, terminara ridiculizado como la ridícula oveja. Bueno, para seguir, podríamos hablar del individuo con otro nombre, porque lo importante es que nadie se de cuenta de quien hablo, y entonces lo llamaremos "narrador hondureño". Este narrador hondureño, quien se hace llamar "presidente de la carrera de letras" -(¿o lo es? para mi no, para la mayoría de la carrera tampoco) a tratado de ablandar el duro camino por el que se ha guiado, lo digo porque es la mayoría de alumnos de la facultad de letras, los que se burlan y hablan de la lastima que produce el "narrador hondureño" Y yo me apunto a esas filas, y la mayoría de mis amigos de este blog y la mayoría de compañeros de clase, y la mayoría de personas que entran en esa facultad nos reímos de las historias y de las aventuras del pobre desventurado. Por eso, no me enoja cuando alguien así, con una vida tan insípida y llena de burlas y de solamente llena de auto-elogios, trate de callar mi voz y mi palabra sacándome del blog de mi carrera. Yo no necesito el blog de mi facultad para ser escuchado. Vos necesitas todos los micrófonos del mundo, todas las revistas, todos los libros, todos los oídos, todos los arrastres e hipocresías, y yo , oveja negra de este rebaño, solamente necesito hablar.

miércoles, 6 de abril de 2011

El espejo comparado (Rasgos de la posesía de V .Huidobro en la de segisfredo infante)

En los últimos 20 años, sin temor a equivocarme, la crítica hondureña ha buscado saciar su sed en autores que han nacido en otras tierras, y con justa razón, porque lo que se ha producido en estos últimos veinte años por aquí, ha dejado poco espacio para hablar de ello. Pero hay autores, que han quedado olvidados de la manera mas injusta e injustificada que se pueda, y este es el caso del señor segisfreo infante. Hombre que siempre tiene a flor de labio ese sustantivo tan alto, con el que saluda a los bardos con los que se encuentra por las calles o cafes de la ciudad. "Poeta", Dice, con la facilidad que solo alguien que se reconoce en el espejo de lo cotidiano podría hacerlo. Y es que él lo sabe, la poesía ha sido el don más alto que ha obtenido, panacea que los dioses ha predispuesto en su camino, Lira que Orfeo le ha dejado en su testamento y eco, que el mismísimo Huidobro le envió, para que lo cultivara como solo él podría hacerlo. Para los que piensan mal, permítanme decirles con sinceridad y criterio que no están en lo cierto. Y para defender mi tesis comenzaré por algo sencillo: las imágenes son el agua que le da vida al poema, y si de imágenes hablamos, no hay nadie como segisfredo para deleitarnos con ellas, tienen sus frases la fragancia de los viejos perfumes franceses, y hasta podría decirse que el creacionismo, nunca fue mejor estructurado que en las manos de este insigne hondureño, y como ejemplo ha esto, recordaremos a Altazor, magnifico poema del chileno, obra que si se compara con la de alguien, ese alguien es ya digno de la inmortalidad de las letras habidas y por haber. Y sin más, porque no hay más que decir, les dejo con este fragmento del poema de Huidobro, ya que es este fragmento del cual recoge nuestro poeta su esencia, las imágenes más indestructibles de la poética hondureña. Que las imágenes lo salven, y que sea el juicio de Jakobson el que defienda a nuestro poeta, el cual nos ha dado lo más elevados de nuestra poesía. Como ejemplo les dejo estos versos de Vicente Huidobro, los más parecidos a los de nuestro poeta en su significado semántico y ustedes comparen...y verán.
CANTO VII


Al aia aia
ia ia ia aia ui
Tralalí
Lali lalá
Aruaru
urulario
Lalilá
Rimbibolam lam lam
Uiaya zollonario
lalilá
Monlutrella monluztrella
lalolú
Montresol y mandotrina
Ai ai
Montesur en lasurido
Montesol
Lusponsedo solinario
Aururaro ulisamento lalilá
Ylarca murllonía
Hormajauma marijauda
Mitradente
Mitrapausa
Mitralonga
Matrisola
matriola
Olamina olasica lalilá
Isonauta
Olandera uruaro
Ia ia campanuso compasedo
Tralalá
Aí ai mareciente y eternauta
Redontella tallerendo lucenario
Ia ia
Laribamba
Larimbambamplanerella
Laribambamositerella
Leiramombaririlanla
lirilam